La persona candidata llega al Procedimiento con una experiencia profesional que ha acumulado a lo largo de su vida laboral y formativa. Una vez aquí, el trabajo del asesor/a consiste en hacer aflorar, de manera ordenada y perceptible, su experiencia profesional, para obtener la competencia relacionada que pueda ser valorada en la fase de evaluación.
Para conseguirlo, uno de sus cometidos fundamentales consiste en crear un clima de confianza de forma que se facilite la comunicación activa y participativa entre la persona candidata y el asesor/a.
El proceso de asesoramiento se fundamenta en el acopio de información profesional y pruebas justificativas de la experiencia profesional de la persona candidata y tiene por objeto registrar y organizar las evidencias de competencia que se derivan. A través del expediente, el asesor- asesora obtiene una visión global de la trayectoria del candidato, y determina las actuaciones a llevar a cabo y las posibles recomendaciones para recopilar nueva información.
Un buen asesoramiento es el pilar para una buena evaluación y acreditación.